jueves, 21 de enero de 2016

On 19:10 by Victoria Stanham in    No comments
La vida es movimiento. 

Te des cuenta o no, todo en ti y alrededor tuyo se mueve constantemente. 

A veces el movimiento se da como expresiones externas de tu cuerpo y tus palabras en el espacio. A veces el movimiento se da como expresiones internas de movimientos de tus órganos, tus fluidos y tus pensamientos. No existe expresión sin movimiento, y no existe movimiento que no exprese algo.

Si todo en la vida depende del movimiento, aprender a moverte mejor no puede sino mejorar tu calidad de vida y tu desarrollo físico, mental y emocional.

1. Beneficios para la expresión física: Prevenir lesiones, mejorar el desempeño físico, y hacer posible lo inaccesible.

A mayor conciencia de tu cuerpo en el espacio, y de los espacios en tu cuerpo, mayor será la coordinación y organización de tu movimiento, y por ende su calidad. Lograr un movimiento preciso y eficiente aumenta nuestra capacidad expresiva.

A su vez, repartir mejor los pesos, en vez de recargar siempre las mismas articulaciones y estructuras, evita desgastarlas. Esto es particularmente importante para quienes se acercan al ejercicio físico con cuerpos que, por edad o por lesión, ya “no perdonan” el maltrato.

Además, un movimiento “inteligente” hace más fácil y accesible lo que antes parecía imposible. En definitiva, el mejor atleta no es necesariamente el más joven, fuerte, rápido, o flexible, sino el que se mueve con mayor inteligencia.

2. Beneficios para la expresión mental: Disminuir el estrés, aumentar la comodidad, mejorar la comunicación.

Los movimientos cotidianos (pararte, sentarte, caminar, respirar, hablar, usar la computadora, comer, etc.) pueden realizarse con mayor o menor coordinación y eficiencia. Si bien un exceso habitual de tensión en estos movimientos no siempre deviene en lesiones o dolor físico, la forma en que te movés sí afecta cómo te sentís en el día a día.
A mayor tensión en el cuerpo, mayor tensión en la mente. Aprender a parar, a respirar con tranquilidad, a aflojar las tensiones, a reconocer cuando “me estoy pasando de rosca” y poder “bajar las revoluciones”, son todas habilidades adquiribles. Poder reconocer los estados de estrés y alerta en el cuerpo cuando recién se instalan nos da una ventaja competitiva al momento de desactivarlos.

Un cuerpo tranquilo piensa y se expresa con mayor claridad. Por lo tanto, aprender a moverte con menos tensión puede ayudarte no sólo a evitar o reducir dolores crónicos, sino también a combatir el estrés y a expresarte con mayor fluidez.

3. Beneficios para la expresión emocional: Autoconocimiento, desarrollo personal y autoconfianza.

Si querés cambiar tu estado emocional o mental, uno de los caminos posibles es cambiar la forma en que te movés y percibís. De hecho, las partes del cerebro que controlan el movimiento están relacionadas con las partes del cerebro que controlar los pensamientos, las emociones y las percepciones sensoriales.

Nuestras posturas y movimientos habituales son cuadros vivientes de nuestra historia física, mental y emocional. Reconocer nuestros hábitos es también un proceso de reconocimiento de las ideas y creencias que tenemos con respecto a por qué nos movemos o sostenemos de cierta manera, o por qué nos paramos o sentamos con determinada actitud.

Dado que el cuerpo expresa en su estado interno y externo nuestro estado emocional, el conocimiento del cuerpo y su movimiento es un excelente punto de partida para luego acceder a cualidades más abstractas e intangibles de la psique.

Entonces, ¿ya elegiste tu punto de partida para entrar en el mundo del movimiento?


- Victoria

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